Opinión

De ciudadano a ciudadano: acuda a votar

Javier Pizarro

Se lo digo de todo corazón acuda a votar por el candidato y partido que usted decida. El voto es libre y secreto. Hágalo valer, esto es que se cuente y cuente

Concluyó la campaña electoral. Partidos políticos, candidatos, encuestadoras y medios de comunicación,  deben abstenerse de hacer proselitismo e influir y/o condicionar de manera directa o indirecta  la intención de voto. Esta disposición tiene como fin brindar a los ciudadanos  un espacio de reflexión para que por sí mismos, sin presión alguna, decidan por quien van a votar.

En atención a lo anterior  la reflexión en voz alta que hoy comparto con ustedes, es de ciudadano a ciudadano. Abordaré un tema del que mucho se habla y poco se entiende. Me refiere a la participación ciudadana, que indudablemente no se circunscribe solo a la política y las elecciones.

El concepto de ciudadano va mucho más allá del marco jurídico político que norma los deberes y derechos de una persona en una nación.

Los derechos y deberes civiles, no se ejercen de manera aislada sino como integrantes de una sociedad  en pos del bienestar humano y la sana convivencia social, la seguridad, educación, salud,  vivienda, trabajo, etc.

En términos generales la participación ciudadana se estructura y desarrolla mediante la conformación de organizaciones y agrupaciones, para hacer valer y defender los derechos e intereses, de los grupos de ciudadanos que las forman parte de ellas.

Pero no es la única vertiente. Hay comunidades rurales y urbanas – colonias, ejidos, etc.- que se organizan para lograr un mayor desarrollo de su comunidad mediante la ayuda mutua de quienes la integran y también, mediante la  asistencia y apoyo de las instituciones públicas, entidades de gobierno y dependencias.

Otro tipo de participación ciudadana es la política y electoral, que en todo estado de derecho democrático, tiene un papel relevante en la designación de los titulares de los poderes ejecutivos, federal, estatal y municipal e integración del Congreso de la Unión, congresos estatales y síndicos, que se conoce como democracia representativa.

Se supone que  los diputados y senadores, son los representantes del pueblo y que los mandatarios electos no son los que mandan,  sino que son mandados por el pueblo. Por eso se dice que la democracia es “el poder del pueblo para el pueblo”, aunque en realidad el poder político se concentra aún en élites que no representan al pueblo y gobiernan en beneficio solo de sus intereses.

Ello no significa en modo alguno que el voto ciudadano sea inútil.  Es gracias al sufragio de los ciudadanos que existe la pluralidad política y la representación política a mayorías y minorías, lo que hace 40 años era inimaginable.

El voto debe verse no solo como un mecanismo de representación, sino también como una vía democrática para injerir en las decisiones del Estado, en la definición de un proyecto de nación, el uso adecuado de los recursos públicos, una administración eficiente de las dependencias de en los diferentes ámbitos del quehacer gubernamental y en la política y programas públicos.

La participación ciudadana no puede ni debe acotarse únicamente al sufragio para elegir gobernantes. Verla así, es un gran equívoco.

Hay que tomar consciencia de ello e ir más allá de la democracia representativa en que se le ha encajonada desde mediados del siglo XX.

México al igual que otros muchos países en el mundo debe dar paso a lo que  el reconocido historiador John Keane,  define como “democracia monitoria”,  que permite a la sociedad civil monitorear a los poderes establecidos  e informar a la sociedad sobre su funcionamiento.

Hay que avanzar de la participación ciudadana a la participación social, de la democracia representativa a la democracia participativa, para  abrir las puertas a la sociedad civil ya no sólo para elegir a sus gobernantes y representantes, sino también para denunciar,  demandar,  reclamar, exigir,  cuestionar  a los gobernantes y sus políticas públicas.

Ello permitiría que los ciudadanos participen en el diagnostico de los problemas del país, estado o municipio, para darles solución y atender las necesidades  que día a día se encaran.

Se trata de instituir órganos o comités realmente ciudadanos que exijan a los funcionarios públicos y gobernantes respeten y hagan valer los derechos humanos, el derecho a la información,  la libertad de expresión y de  pensamiento; que garanticen la seguridad, la vida y la integridad de las personas y su patrimonio; que rindan cuentas de manera transparente del uso de los recursos públicos y que se sancione la corrupción y la impunidad.

El entramado jurídico e institucional actual no se va a modificar si el Estado se monitorea así mismo. Es necesario exigir al Congreso de la Unión incluya en la Constitución, las figuras jurídicas del referéndum, plebiscito, consulta ciudadana y  revocación de mandato, entre otras.

Esto sería un gran avance para la democracia y crearía un contexto social adecuado para asumir realmente nuestra condición de ciudadanos y no la de simples clientes, consumidores y usuarios.

Se lo digo de todo corazón, de ciudadano a ciudadano. No deje de ir a votar por el candidato y partido que usted decida. El voto es libre y secreto. Hágalo valer, esto es que se cuente y cuente.



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