Opinión

Ética hoy

Hace nueve años inicié un proyecto ambicioso que se mantiene en pie hasta la fecha: Un seminario permanente de estudios en ética.

Desde que surgió la idea de crearse decidí realizarlo en la torre de cristal que concentra las problemáticas sociales de Chihuahua: El Honorable Congreso del Estado de Chihuahua.

El 7 de marzo de 2010 fue la fecha de arranque de dicha actividad. La intención en aquel momento era hacer una revisión teórica del pensamiento de Aristóteles y sus implicaciones en la vida práctica.

El reto era doble. Por un lado, era conseguir una edición especializada de la Ética a Nicómaco, obra principal de Aristóteles, y por otro, y quizá el más importante, difundir el evento para darse a conocer.

En este sentido, un seminario permanente de estudios éticos requería de un perfil de personas dispuestas a invertir una hora de su tiempo para leer a un filósofo que había pensado como resolver las problemáticas de su contexto, aproximadamente 2400 años. Y claro, Aristóteles era más que nada la excusa para reunirnos, ya que el objetivo principal era motivar la reflexión filosófica sobre nuestro entorno.

En la primera sesión surgieron las dudas de tan particular hazaña. Prejuicios sociales y profesionales, llevaron a varios profesionales de la filosofía a cuestionar la pertinencia de iniciar un curso permanente de estudios sobre el Estagirita (apodo que los académicos le tienen a Aristóteles).

Asimismo, se cuestionó la pertinencia de realizar este seminario en un espacio poco sacro para el pensar, como lo podría ser el lugar donde los diputados y diputadas suelen reunirse para realizar “negociaciones oscuras”. Arduo debate que llevó a que los primeros alumnos, en su mayoría estudiantes y profesionales de la filosofía, no volvieran de nuevo al Seminario.

Aun a la fecha he recibido comentarios de académicos con altos grados o se renombre internacional cuestionar: ¿A poco a la gente de gobierno le interesa pensar? Y aún se topan con la misma respuesta que voy sustentando con cada año que se mantiene: Al gobierno no le interesa, a quien le interesa es a las personas que deciden participar en el arte de gobernar, y que año con año acuden a conocer temas teóricos o diferentes perspectivas que puedan sustentar su acción.

A las personas les interesa gobernar

En otras palabras, cuando se inicia la creencia de que es el gobierno el interesado en la reflexión, de antemano esta ya está perdida, porque la responsabilidad se despersonaliza y se suscribe como una responsabilidad de alguien que propiamente no existe. No en vano les llaman los abogados a las personas morales ficciones jurídicas.

Por consiguiente, la hipótesis de fondo del Seminario de Estudios Éticos es personalizar los espacios públicos. Fue así como, terminado el primer debate de la pertinencia política de dicho  seminario, repartimos por todos los espacios físicos del Congreso del Estado de Chihuahua posters en cada elevador, en cada pasillo, en cada pizarra de corcho de cada oficina, y claro, en la sala de plenos.

Entonces, solicité una sala de juntas al área de relaciones públicas, y nos dimos a la tarea de fotocopiar el único capítulo de la Ética Nicomaquea de Aristóteles que tenía a la mano de una edición bilingüe (griego-español), editada por la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana.

Esta copia que protegíamos en el Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas como si fuese sagrada, era la única edición especializada de dicha obra, pero además era la prueba documental de que Aristóteles era importante para sectores no filosóficos. Este libro bilingüe no es, a la fecha, parte del acervo de la Facultad de Filosofía y Letras, ni de ninguna biblioteca de la Universidad. No así, dicho libro pertenecía al hoy magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, el Maestro Pablo Héctor González.

Con ello, las señales de que Aristóteles era más que pertinente para los espacios legislativos eran alentadoras. Un magistrado compartía a sus colegas la lectura de Aristóteles, y por cuestiones del destino terminó en nuestras manos justo cuando decidimos empezar a estudiarlo.

Fue así que, a la segunda sesión del Seminario Permanente, respondieron a la convocatoria algunos asesores del Congreso, así como activistas que formaban parte de las organizaciones de la sociedad civil que realizaban acciones de incidencia legislativa.

Foto de archivo: Sesión del Seminario de Estudios Éticos del 23 de abril de 2010, Cafetería del H. Congreso del Estado de Chihuahua.

Todos buscamos el bien

La primera lección consistió en leer y reflexionar la primera línea del primer capítulo del libro primero de la Ética Nicomaquea:

“Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y libre elección parecen tender a algún bien, por esto se ha manifestado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden.”

Estas palabras hicieron eco en las inquietudes y acciones de los asistentes. Todas las acciones de todas las personas tienden hacia un bien. Lo que de fondo el grupo interpreto bajo una norma de acción: Todos buscamos lo mismo.

El desconocimiento de esta premisa es lo que lleva a clasificar a nuestros interlocutores como adversarios, y ante la adversidad no existe posibilidad de diálogo.

A partir de entonces, este Seminario de Ética llegó a tener la fama de ser un espacio de terapia y superación personal. No porque fuera el objetivo encauzar el desarrollo humano de los asistentes, sino que la filosofía en si misma tiene un carácter terapéutico. Para los griegos Therapeia era un servicio realizado para ganar favor a través del fomento y cuidado colectivo.

La ética busca la felicidad de todos

Por ello la ética es terapéutica, porque fomenta el cuidado de nuestras acciones a nivel individual como comunitario. Aristóteles mismo lo tenía en cuenta al decir que la Ética era la ciencia que llevaba a la reflexión en primera instancia de la felicidad individual, como de la felicidad colectiva, por ello dice en el capítulo segundo de este texto que empezamos a estudiar:

“Pues aunque sea el mismo el bien del individuo y el de la ciudad, es evidente que es mucho más grande y más perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el bien de una persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y para ciudades.”

Aristóteles

Desde entonces cumplimos hoy 09 años de reflexiones propias y colectivas, donde hemos analizado no sólo a Aristóteles, sino hoy cuestionamos los problemas sociales de nuestro país, así como leemos a las filósofas y filósofos de nuestro pueblo llamado México.

Si gustas acompañarnos la entrada es libre y el curso gratuito. Nos vemos todos los miércoles hábiles, en el H. Congreso del Estado de Chihuahua, a las 8 a.m.



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