Cultura

Falleció Rita, la Mujer que Cayó del Cielo. Su historia denunció las agresiones siquiátricas a mujeres indígenas migrantes en EUA

A sus 93 años murió Rita, cuyo caso inspiró la obra de teatro de Víctor Hugo Rascón Banda sobre la realidad de una mujer en un país donde no entendía ni una palabra

“La mujer que cayó del cielo” es una obra del dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda. En 49 páginas retrata la historia de una mujer ralámuli llamada Rita Quintero López Patiño, quien es migrante en Estados Unidos, lugar donde le practican terapias, le suministran medicamentos y la encierran por 12 años.

La obra inicia con dos policías que han encontrado a Rita. Como ella habla ralámuli y ellos dos inglés no pueden entenderse entre sí. Los policías conversan sobre ella y “por el tono de su voz, ella imagina que la desprecian, ella lo siente, ella lo sabe, aunque no entienda lo que dicen. Los sentimientos no necesitan traducción”, expresa la obra.

Uno de los policías le pregunta su nombre, y Rita al no entender ni una palabra se queda callada, lo que hace que el policía sea cada vez más agresivo y termine golpeándola.

Y aún así suponen que hay algo mal con ella y deciden enviarla a un hospital psiquiátrico llamado Larned, en Kansas. Así es como comienza el retrato de una realidad oscura que puede vivir una mujer migrante e indígena, donde hacen con ella lo que quieren y no se preocupan por consultarla, informarla o al menos reconocer que no es que esté loca y por eso no la entienden ni entiende, sino que en realidad habla otra lengua.

En la entrevista con el médico del centro, después de varias preguntas en inglés y otras tantas en algo parecido al español, Rita dice venir de arriba, venir del cielo, y que es Rita Quintero y Rita Carrillo, y afirma ser dos Rita. En otras escenas de la obra un doctor intenta enseñarle inglés y ella sólo repite palabras, inclusive termina afirmando que es Dios y tiene 6 mil hijos.

Más que nada en estas escenas hay un aire de comedia en el que muestra que los doctores entienden lo que quieren sobre Rita. Mientras ella sólo busca respuestas, está sola, asustada y no comprende por qué está encerrada en ese lugar.

Con estas respuestas dadas por Rita, dos doctores concluyen que ella tiene esquizofrenia y retraso mental. Mientras la siguen observando hablan de lo raro que viste y la poca noción que tiene del tiempo. Le imponen vestir distinto para dormir y le recetan psicotrópicos sin su consentimiento y sin informarle qué son o si conllevan efectos secundarios.

Historiador Miguel Anguiano y Rita Patiño a la edad de 90 años.

Entre las escenas hay un personaje que narra y contextualiza la situación de Rita, quien tiene por nombre Ginner. También hace reflexiones como: “Dejar la casa. Amanecer en tierra extraña. No reconocer las cosas, los sonidos, los aromas. Este sol, no es el mismo sol que se quedó lejos. Es más triste. No calienta. Como que no sale para todos ¿Qué dicen esas voces?, ¿de dónde vienen tantos sonidos?, ¿a dónde va toda esta gente?, ¿a qué dioses le rezan?, ¿cuál es la ley de estas tierras?, ¿dónde están los rostros conocidos? El forastero en tierra extraña es una hierba arrancada de raíz que no encuentra sitio y muere lentamente. Como un animal mostrenco, perdido en el monte, que no encuentra su querencia. Como un alma errante, sin paz, ni sosiego”.

Ginner se vuelve un personaje dentro de la historia, y es quien nota que Rita dice “taramara”. Y recordó que había un hombre que era tarahumara que conocía, y hablaba inglés, español y ralámuli. Logró que hablara por teléfono con Rita y ayudó a confirmar que no estaba loca. Que en realidad tenía seis hijos, era de una comunidad de Chihuahua, pero definitivamente seguía afirmando haber caído del cielo.

También descubrieron que Rita había escapado de la Penitenciaría de Chihuahua, donde la habían encerado por haber matado a su marido en una teshuinada. Sin embargo esto nunca fue aceptado por Rita.

Ginner, al enterarse de que Rita no estaba loca, aboga por ella y le dice a los médicos que su expediente tiene muchas irregularidades, por no tener un tutor y no haber dado su consentimiento durante todos estos 12 años a la administración de medicamento.

Los doctores justificaron todo diciendo que ella era una migrante ilegal. “Véanla ahora. Ahí está el resultado de sus decisiones y su tratamiento. La drogaron. La aislaron durante doce años. Le cortaron sus raíces”, apuntó Ginner.

Después consigue liberarla y regresarla a Chihuahua, pero termina en un trágico final narrado por Ginner: “La Navidad pasada fui a Camargo a visitar a mi familia. En el periódico leí un gran reportaje acerca de cómo pasaron su Nochebuena los internos del manicomio local. Venían fotos de viejos y viejas de mirada extraviada. Fui a verlos. El Psiquiátrico de Chihuahua no es el Hospital Larned de Kansas. ¿Así será el infierno? Si quieres conocer realmente un país, visita a sus manicomios. Ahí, en medio del abandono, la suciedad y la tristeza, estaba Rita. Sola, ausente, perdida”.

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