Cultura

Ritos funerarios en la cultura náhuatl: 40 días de campanas, rezos y comida

La muerte, la transformación y la trascendencia de las personas: cosmovisión náhuatl

En el pueblo de Hidalgo, donde se encuentran personas pertenecientes a la cultura náhuatl, se tiene la cosmovisión de que la muerte es solamente una etapa de transformación y trascendencia hacia otra etapa. Expuso en entrevista integrante náhuatl sobre el ritual funerario.

En entrevista nos explicaron que cuando una persona fallece, en la cultura náhuatl el ritual inicia con los avisos a la familia y luego al pueblo, esto mediante las campanas de la iglesia, a las cuales se les denomina “doble”, y consiste en el sonido de una campana grande acompañado del de una pequeña. Por último un aviso al alma para comunicarle de la transición, esto también por medio de una campana pequeña, la cual emite un sonido mucho más agudo que la mediana, llamada “clamores”,  y se finaliza con un segundo sonido del doble.

Tras los avisos la familia se encarga de dar la noticia a un rezandero, quien se hace cargo de las oraciones por los difuntos. El cuerpo se vela durante 24 horas: primero lo lavan o bañan, le ponen las mejores ropas y lo colocan enfrente de un altar. A lo largo de la velada se llevan a cabo siete rezos acompañados por siete dobles y la misma cantidad de clamores.

Una hora antes de llevar el cuerpo al panteón, la mictecacihuatl,  señora encargada de preparar el cuerpo, empieza a agregar las ofrendas. En el lado derecho se colocan cuatro tortillas y un hígado de pollo criollo, representando las cuatro vidas pasadas de la tierra; luego en el pie derecho va un pequeño tubo de carrizo con un poquito de agua y al pie izquierdo va otro tubo de carrizo con café, al lado izquierdo del cuerpo va un pan.

En la cabeza se le coloca una almohada hecha de hoja cimarrón, para que su aroma tranquilice al cuerpo en reposo. En cuanto a las ofrendas son presentes que se deben llevar a la madre tierra, ya que tendrá que cruzar cinco etapas en el más allá.

Otro de los objetos que se le coloca en el cuerpo es un cordón hecho de algodón, el cual se pone en el cuello, y a la altura del pecho se acomodan unas flores. A partir de ahí la soga se divide en dos y en cada lado se pueden encontrar seis nudos. Las divisiones bajan hasta los pies y se detiene en el pulgar, representando una escalera para que pueda cruzar las montañas.

Luego cerca del corazón se coloca un pequeño pollo vivo, el cual va acompañando al cuerpo en todo el recorrido que se hace hasta el lugar de la sepultura. Mientras cavan, la mictecacihuatl abre el ataúd para sacar al pollo y se le regala a la persona que dirigió los rezos. Al terminar la ceremonia en el panteón la familia del difunto invita a una comida.

Altar

La mictecacihuatl prepara un agua roja a base de hierbas para despedir al espíritu del cuerpo, la cual será con la que  se laven manos y pies las personas que fueron al entierro. Además, en un comal se queman hojas de aguacate y quienes asistieron van a recibir el humo como símbolo de retirarse de dicha casa.

Rituales después del entierro en la cultura náhuatl

Panteón en día de muertos

Al cuarto día del fallecimiento se vuelven a reunir quienes asistieron al funeral y suenan de nuevo las campanas, en esta ocasión se lleva a cabo la purificación del hogar: se barre toda la casa, ya que el día del fallecimiento no se utiliza la escoba, y se hace una limpieza general, queman los objetos del difunto y se hace otra comida.

Cuarenta días después del entierro se despide al alma del difunto, proceso que inicia desde el cuarto día del fallecimiento con 18 rezos hasta cumplir con los 40 días, un día antes de este plazo la familia se reúne para hacer comida. Además se manda hacer una cruz de cedro, la cual se coloca en el altar tapada con una tela blanca y debajo se ponen pétalos de flores en forma de cruz y se vela durante la noche.

A la 6 de la mañana inician los rezos y se levanta la cruz, al tiempo que se va recogiendo la cruz de pétalos y se va descubriendo la cruz de madera, esto lo hacen los o las acompañantes: en el caso del fallecimiento de un hombre quien acompaña es una niña y en el caso de una mujer lo hace un niño. Todo esto se traslada al panteón, y al finalizar nuevamente se realiza un convivio en la casa del difunto.



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