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Niñez migrante, indígena y mestiza construye la interculturalidad en las aulas

Niños y niñas indígenas son discriminadas por personal docente, indica estudio de interculturalidad

“Niñez inmigrante e interculturalidad escolar en el norte de Chihuahua”, investigación hecha por Tamara Segura y Óscar Misael Hernández, tuvo como lugar base a Ascensión, Chihuahua, y fue publicada en septiembre de 2017. Este 24 de enero, el primer Día Internacional de la Educación, es una buena forma de ver la realidad educativa de la niñez indígena, migrante y mestiza, que convive en un mismo espacio intercultural.

A Ascensión cada año llegan familias indígenas y no indígenas, procedentes mayormente de estados del sur de México, para emplearse como jornaleras agrícolas, con sus hijos e hijas, quienes interactúan entre sí, pero también con los residentes, sin importar si son indígenas o mestizos, algunos en espacios escolares como los construidos en el Centro de Atención Integral para la Niñez Migrante (Cainmi).

El estudio se enfocó en la gran cantidad de niños y niñas migrantes que llegan con sus familias a Ascensión, en especial quienes asistían al Cainmi, perteneciente al Programa de Educación Básica para Niños y Niñas de Familias Jornaleras Agrícolas Migrantes, también conocido como Escuelas de Migrantes.

En estos planteles se proporciona alimentación o becas de asistencia a la niñez en situación migratoria. Además se imparten cursos desde preescolar hasta secundaria. La mayoría de los asistentes son hijos e hijas de familias de las etnias rarámuri, triqui, tlapaneco y mixteco, aunque también de familias mestizas de Sonora, Aguascalientes o Sinaloa.

La investigación consistió en la observación de formas de convivencia entre la niñez en el aula, recreo y autobús escolar. Esto, tomando como premisa al sicólogo Gunther Dietz, quien planteó que la interculturalidad se vive en cada espacio y no sólo en lugares definidos. Por un lado está lo intracultural que se vive dentro y, por el otro, lo intercultural, que se vive entre. El argumento es que en todos los espacios escolares se construyen interacciones interculturales, tanto de convivencia como de conflicto.

Educación intercultural.

A pesar de que las familias jornaleras reactivan la economía local, en especial las que provienen de grupos indígenas, son objeto de discriminación por parte de los mestizos oriundos, lo que constituye una forma de estigmatización y exclusión.

Dentro de los resultados de la investigación, se observó que algunos docentes en ocasiones marcan las diferencias entre grupos étnicos, como se comprueba en los relatos: “La maestra Elena les dijo a sus alumnos que quien no trajera zapatos, no los dejaba entrar al día siguiente. Entonces, algunos padres de familia ya no traerían a sus hijos”.

Es la escuela un lugar de convivencia y aprendizaje cultural

La escuela se convierte en el primer contexto de vínculo entre la niñez indígena migrante, donde se aprenden otras lenguas, como relató Francisco: “En el salón de clase puedo aprender idiomas, así como el triqui, tlapaneco, náhuatl y mixteco”. Desde esta perspectiva, las aulas son espacios de conocimiento y trasmisión cultural entre iguales

La interculturalidad entre los menores se vive en las aulas cuando se apropian de ellas, generan discusiones de intercambios de experiencias, aprenden los idiomas y, en ocasiones, dejan de lado los planteamientos de los modelos educativos de la diversidad y la inclusión

No todas las interacciones son armónicas, según lo apuntado en el estudio, en algunas hay discriminación, rechazo étnico y burlas de quien habla o no español, no sólo de parte de la niñez migrante mestiza hacia la indígena, sino también entre esta última. Las exclusiones y agresiones que escuchan los niños y las niñas en diversos espacios algunas veces se reflejan en la escuela

En Ascensión se discrimina por el color de la piel o por ser indígena, por ser foráneo y por la vestimenta. Así lo ilustra el relato de Ramón, un niño que vivió en Estados Unidos: “Aquí a mí no me agarran, porque ya aprendí a vestirme como ellos, los que vienen de fuera se ve la ropa que es de México”.


“Niñez inmigrante e interculturalidad escolar en el norte de Chihuahua” .

Generalmente el lenguaje usado en las aulas es el español, sin embargo, también había niños y niñas que utilizaban su lengua materna. Pero, en el caso de una situación observada en el transporte escolar, una niña negó hablar una lengua indígena cuando el chofer del autobús le preguntó de manera despectiva, y en respuesta unas docentes rieron.

Aunque niñas migrantes sepan la procedencia de otros y otras menores, y existan diferencias lingüísticas, también se observó que el hecho de ocultar su idioma se debe a burlas colectivas o de quienes laboran en la institución (como los docentes o el personal de limpieza, cocina o trasporte).

Esto muestra cómo algunas encargadas de la educación propician que menores invisibilicen su idioma y al mismo tiempo lo nieguen, pues saben que no sólo recibirán burlas de algunas personas del pueblo, sino también dentro del espacio escolar que supuestamente “los incluye”, como lo es en este caso el autobús de la escuela

Ascención, Chihuahua.

Una de las conclusiones del estudio fue que en México, algunas instituciones del Estado se han apropiado del tema de la interculturalidad, que se hace visible a través de discursos en torno al reconocimiento y respeto de los grupos indígenas. Asimismo, se traduce en políticas y programas o acciones afirmativas, cuyo objetivo es rescatar la cultura de dichos grupos, sin que eso suceda en los hechos.

Hoy, este 24 de enero, ha sido proclamado como el Día Internacional de la Educación por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en celebración de que la educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. Y de que desempeña un papel importante en la paz y el desarrollo.

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