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¿Qué es lo que piensan los niños y niñas?¿Se puede saber si piensan bien?

Por absurdo que parezca, pocas veces nos detenemos a pensar si los niños piensan. Si yo le hiciese la pregunta ¿los niños piensan?, seguramente usted me contestaría que sí y en caso de que usted tuviera hijos y yo le preguntara, ¿su hija piensa?, tal vez hasta se sentiría ofendido, pues obviamos que nuestros hijos, con sus mentes tan activas, piensan constantemente.

 

Y no es que estemos en un error, los infantes y adolescentes, constantemente piensan y por ello, preguntan.  ¿Por qué el cielo es azul y no verde?, ¿para qué tengo dos ojos?, ¿qué pasaría si yo fuera mi hermano?, ¿cuándo podré elegir lo que por ahora eligen mis papás?, son algunas preguntas comunes que los chicos hacen a sus padres o maestros. Pero, ¿qué es lo que implican estas preguntas? La mayoría de los sistemas educativos en el mundo exigen una pregunta y una respuesta, teniendo como resultado que se busquen verdades absolutas explicadas en menos de dos renglones y de ser posible en un sí o un no.

 

En la década de 1970, el filósofo norteamericano Matthew Lipman, encontró en los cuestionamientos de los niños la posibilidad de enseñarles a pensar bien. En el área de la educación, la teoría cognitiva de Piaget gozaba de gran posicionamiento por ser innovadora.

 

Piaget describe que el conocimiento de un niño no sólo depende de su experimentación con el entorno, sino también de la madurez. Esto implicaba que por más que se le explique a un niño por qué motivo los dedos de las manos son de diferente tamaño, sólo lo podría asimilar hasta que tenga la madurez  para poder aprenderlo. Sin embargo, Lipman pensó que no tenía que ser forzosamente como Piaget lo decía. Lipman estaba seguro que un niño podía afrontar problemas sí desde su propia experiencia, pero también si el niño aprendía a pensar bien.

 

Para que los niños pudieran “pensar bien” había que desarrollar en ellos el pensamiento crítico. Las preguntas cotidianas de los niños tenían que ser resueltas más allá de las respuestas de los adultos, había que propiciar que los mismos niños encontraran respuestas depurando su conocimiento y también aplicando lo que viven día a día. Otro elemento que consideró importante fue que este ejercicio debía ser en comunidad, pues así se enriquecía el resultado.

 

Ahora la pregunta no es si nuestros hijos o alumnos piensan, la pregunta es sobre si están pensando bien. Una manera práctica de ayudarlos a desarrollar esta habilidad es regresar la pregunta. Si mi alumna adolescente me pregunta ¿por qué mis papás eligen la escuela a la que debo ir?, lo último que debemos hacer es contestar, “porque son tus padres”.

 

FPN5En cambio, si yo  regreso el cuestionamiento seguramente ella encontrará una respuesta más satisfactoria. Un ejemplo sería, ¿cuáles crees tú que son los motivos de tus padres para que asistas a esa escuela?, ¿esos motivos son apropiados?, ¿cuáles no te gustan?, ¿te desagradan por que no te convienen o por que en verdad los consideras injustos?

 



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