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¿Cómo se vive la sexualidad en la discapacidad?

Una persona con discapacidad tiene derecho a tener educación sexual, y es una realidad que las familias deben afrontar

Dentro de la Semana de la Inclusión celebrada en Museo Semilla fue presentada “Sexualidad en la discapacidad”, conferencia dirigida por la sexóloga Elizabeth Ruíz y el terapeuta Uriel Aranda, en la cual abordaron especialmente el papel de la familia en el desarrollo sano de la salud sexual, cómo afectan los estereotipos de género y qué pasa con la reproductividad de una persona con discapacidad.

Para comenzar, los expositores explicaron que la sexualidad es inherente al ser humano y se compone de 4 “holones” que son: la reproductividad, el erotismo, la vinculación afectiva interpersonal y el género. Siendo la reproductividad la capacidad de procrear, el erotismo la parte de lo que nos produce placer, la vinculación afectiva las relaciones que tenemos con nuestra familia, amistades y pareja. 

El género, por su parte, expresa si somos hombres o mujeres, y éste se va modificando a través del tiempo. Trae consigo la idea de lo que debe ser un hombre o una mujer, a lo que llamamos estereotipos de género.

Sexóloga Elizabeth Ruíz y el terapeuta Uriel Aranda.

 Los estereotipos de género afectan la imagen social propia de una persona con discapacidad. Por ejemplo en el caso de los hombres se les estereotipa por no cumplir con las aptitudes que espera la sociedad que tenga un varón, por ejemplo que sea fuerte, dinámico, alto, musculoso y no exprese sus emociones, pues se le denomina como el “género racional”. Y son estereotipos que muchos hombres no pueden cumplir, como en el caso de uno con discapacidad motriz. Y esto no significa que valga menos como persona, explicó Uriel Aranda.

La idea de no cumplir con lo que es socialmente atractivo es lo que daña el autoestima, pero al brindar educación integral de la sexualidad, donde no solamente se habla de tener relaciones sexuales sino de todo lo que implica con sus respectivos holones, aprendes a quererte y a ver esta concepción de belleza como lo que es: un concepto construido por una sociedad en un tiempo y espacio determinados. 

No se debe infantilizar la sexualidad en una persona con discapacidad: Elizabeth Ruíz

Cuando hablamos de una persona con discapacidad también hay roles y estereotipos que le afectan, como es el caso de esperar que no tenga hijos, placer sexual o una pareja.

Desgraciadamente al momento de que una persona con discapacidad  ejerce su sexualidad de manera sana, el principal limitante es la familia. A las personas con discapacidad se les infantiliza y se tiene la creencia que por su discapacidad no necesitan saber sobre sexo, amor, métodos anticonceptivos, masturbación o erotismo. 

Pero la realidad es que inclusive en el caso de una persona con una discapacidad mental, el cuerpo lleva una cronología normal con necesidades fisiológicas que tiene derecho a entender, como es el caso de la masturbación.

Llega un momento en el que cualquier persona descubre placer mediante la estimulación de sus genitales y decirle que eso es algo malo es limitar su desarrollo sexual. Lo que se tiene que hacer es hablar del significado de esas acciones y de ese placer, explicar la higiene que se requiere al hacer esas prácticas y los lugares donde se vale hacerlo, expuso la sexóloga. 

Es importante hablar de relaciones sexuales y de sexualidad en general con las personas con discapacidad, porque es su derecho tener una vida sexual o no, y no se debe omitir la información, porque especialmente en la comunidad son muy comunes los abusos sexuales, resaltó.

El derecho a la reproductividad no se le puede negar a una persona con discapacidad: Uriel Aranda

Dentro de las personas con discapacidad es muy común ver casos en las que padres operan a sus hijos para que no puedan embarazarse sin consultarles, y esto es violar su derecho a la reproductivdad. Cuando se habla del deseo de una persona con discapacidad a procrear es un escenario complicado, porque dependiendo del caso específico se tienen que considerar aspectos del cuidado y herencia de la discapacidad. 

Hace tiempo, dijo la sexóloga Ruiz, existió el caso de una chica con síndrome de Down, a quien sus padres le hicieron la oclusión tubaria bilateral sin su consentimiento a los 15 años. Posteriormente ella los demandó por haber decidido por ella.

Semana de la Inclusión, conferencia “Sexualidad en la discapacidad”.

Como padres siempre se debe recordar que una persona con discapacidad tiene derecho sobre su cuerpo, así como de su elección de tener un embarazo o no. Si se va a tomar la elección de no tener hijos y realizarse un procedimiento médico para no poder lograr una fecundación tiene que ser decisión de la persona, mencionó Uriel Aranda.

Por último, los ponentes recomendaron a las familias hablar sobre sexualidad con su familiar con discapacidad o en caso de no poder hacerlo por pena o sentir no tener la preparación, llevarle con algún especialista, pero no negarle el derecho a la información ni a la educación sexual.



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