Opinión

¿Y cómo es la ciudadanía en México?

Marisol Rivera

 “Te has preguntado ¿qué es realmente ser un ciudadano? ¿qué tan solidaria es la ciudadanía? y ¿cómo es la ciudadanía en México?”

El concepto de ser ciudadano y la ciudadanía en México engloba varios criterios, entre ellos derechos y obligaciones en un ámbito jurídico y un sentido de pertenencia a este país. Para caer dentro la categoría de ciudadano, de acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se debe de cumplir con dos requisitos primordiales (además de tener la nacionalidad mexicana): Tener cumplidos los 18 años y tener un modo honesto de vivir.

Pero ¿qué es un modo honesto de vivir? De acuerdo con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es una conducta asumida por una persona en una comunidad en la que reside con apego y respeto a los principios de bienestar considerados por la generalidad de los habitantes como los elementos necesarios para llevar una vida decente, decorosa, razonable y justa.

Una vida decente, decorosa, razonable y justa en un concepto generacional que propicia la moral se encuentra en continuo cambio y no es establecido más allá de los prejuicios que tengan la mayoría de las personas que conforman la sociedad en un tiempo y espacio determinados.

También se le agrega una interpretación más objetiva, donde se marca que un modo honesto de vivir es el conjunto de actos en los que interviene un individuo, mismos actos acordes con los valores legales y morales del medio social.

Como podemos ver, es un concepto que establece un seguimiento de la moral y de un juicio ético conforme a nuestros actos, además le da espacio a la intervención de las leyes.

Por otra parte, también se presenta la situación en la que una persona transgrede la ley o no cumple con sus obligaciones como ciudadano y permanece con el estatus y con los derechos que le proporciona, esto por no haber sido juzgado con base al procedimiento correcto, justo y sustancial en un juicio legal.

Al transgredir la ley, mientras no se demuestre ante un juicio con tribunal la culpabilidad o infracción, es como si no hubiera pasado nada. Sin pruebas no hay aplicación de justicia. Mientras no se te demuestre que trasgrediste la ley, no se te retiran tus derechos y obligaciones como ciudadano, sin embargo, en caso de haber cometido algo malo y no haya sido demostrado (por falta de pruebas o juicios corrompidos), no se quita el hecho de haber cometido una acción que atenta contra el modo honesto de vivir, uno de los principales requisitos para poder ser ciudadano, ¿qué tan justo es?

Esta parte crea un conflicto de intereses, involucra específicamente a la ética y al uso correcto de los procesos jurídicos. En nuestro país hay serios problemas de impunidad y corrupción, teniendo un porcentaje donde se indica que el 95% de los casos quedan impunes y existe una pérdida anual de 349 mil millones de pesos del presupuesto nacional por corrupción.

Cuando un caso queda impune dado a la obstrucción de un procedimiento legal y transparente, se involucra a varios individuos que se prestaron a actos deshonestos. Y cuando se desvían recursos públicos, son millones los afectados.

“Ahora ¿qué pasa con las personas que no cuentan con el estatus de ciudadano o ciudadana por ser menores de edad? Se les llama pobladores”

Entre los derechos que se adquieren con la ciudadanía, esta quizá el más importante que es el derecho de votar, lo cual puede cambiar el rumbo del país. Siendo menor si tomas un empleo no tienes derecho a servicios de salud, ahorros hipotecarios y demás áreas que cubre un empleo para un ciudadano. Si no eres ciudadano no puedes ser votado, ni tener derecho de petición, contribuir en la construcción de leyes, no eres parte de los votos de consulta popular y tampoco puedes formar parte de asuntos políticos. ¿Esto es una injusticia o un estándar de edad mínima necesaria? ¿Cómo se puede juzgar tu capacidad de adquirir derechos y obligaciones con base a tu edad? ¿Este requisito es realmente el mejor? No es el mejor, ni el más concreto, pero sí el más viable.

Por principios generales del derecho, todas las leyes tienen que ser generales, abstractas e impersonales. El estándar de edad fue asignado con base a una generalización del promedio en el que se alcanza una madurez plena. El problema con las generalidades, es la existencia de particularidades. Hay escenarios en los que la ciudadanía es importante para los adolescentes y tenerla ayudaría a que su integridad sea más respetada, estén en una situación de igualdad y tengan más derechos, como es el caso de jóvenes que trabajan o no tienen padres que se hagan responsables de ellos o bien, un joven que quiere participar en la vida política de su país. Además de que hay personas que alcanzan la madurez, la autosuficiencia y tienen el interés en sus derechos como ciudadanos a una edad más temprana.

Hay jóvenes que tienen ganas de cambiar el país, tienen la capacidad y conciencia de afrontar un papel político para el ejercicio de sus derechos ciudadanos, convirtiéndose en monitores activos que buscan mejorar la sociedad. Lo ideal, sería que al ser adolescente se te brinde la posibilidad de adquirir tu ciudadanía, mediante un proceso de solicitud a una personalidad jurídica.

Ahora, ¿Qué es la ciudadanía? El conjunto de quiénes son ciudadanos en un lugar determinado, es decir la parte de la sociedad que tiene la mayoría de edad y legalmente tiene un modo honesto de vivir.

Un factor muy importante para lograr una ciudadanía sana es la solidaridad entre sus ciudadanos. Por solidaridad, se entiende la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Sin embargo, este concepto requiere una readaptación para ser aplicada a la ciudadanía, estableciéndose como la participación política-social a través del ejercicio de los derechos y obligaciones que se tienen, contribuyendo a la vigilancia del cumplimiento de procesos con transparencia e implemento de condiciones equitativas para todas las personas estimulando así el crecimiento económico, político y social que tiene que ejercer un individuo con el fin de desarrollar un núcleo social del que forma parte. A resumidas cuentas, es hacer pequeños aportes con enfoque de honestidad y derechos humanos para crear un mejor México, las acciones individuales que buscan un bien colectivo.

El ser solidario no es una cualidad desarrollada naturalmente del hombre, si lo fuese nuestra sociedad estaría mejor, seria más participativa y transparente en cualquier proceso legislativo y administrativo, lo cual también llevaría a una mejor distribución del presupuesto nacional y mayor cubrimiento de rezagos y necesidades prioritarios de México, como lo es el 48% de la población que vive en pobreza, o los 5 millones de personas sin educación básica, según INEGI. Esto, además de cubrir este tipo de áreas, nos permitiría desarrollarnos más y tener un mejor funcionamiento y una mayor calidad de vida para todos y todas.

Ahora, lo ideal sería tener este tipo de comportamientos e interés en cualquier parte del mundo y poder globalizar los conceptos como ciudadano del mundo o ciudadanía mundial, bajo la entera aceptación de igualdad y el sentido de inclusión entre todas las personas. Sin embargo, es una idea muy lejana, primero se debe de concentrar la atención en lograr crear nuestra propia ciudadanía funcional y democrática como mexicanos.

Se busca que un ciudadano, al tener la mayoría de edad, cuente con ciertas cualidades que se supone que su madurez le hizo alcanzar, tales como el dialogo, el análisis, la conciencia de la importancia de dar aportes positivos y ser solidario en sociedad, además de contar con ideologías incluyentes, democráticas y altruistas.

Nadie nace sabiendo ser un ciudadano, todo se liga directamente a la educación: el análisis, el dialogo, la democracia, reconocimiento de los derechos, la conciencia de un bienestar colectivo. Son aspectos que se tienen que aprender y desarrollar por interés propio, no se tiene una materia que se enfoque en el conocimiento de nuestros derechos constitucionales o que tenga especialización en carácter electoral, de lógica o de diálogos en educación básica, de aquellas cosas que son sumamente importantes y como he dicho, no son naturales, pero son necesarias. Esta educación de carácter humanitario queda muy rezagada.

La ciudadanía es algo que nos involucra a todos, pero no les interesa a todos

No se es consciente de que es lo que significa ser un ciudadano y las responsabilidades y derechos que se adquiere ni lo que implica pasar a formar parte de una ciudadanía. Básicamente en nuestro país cada uno hace, como dice el dicho, lo que Dios les da a entender.

Como hay personas buenas y malas, también existen ciudadanos buenos y malos, ya que al fin y al cabo un ciudadano es una persona. Entendiendo a un mal ciudadano, con base a lo anterior expuesto, como aquel que comete acciones ilícitas y como alguien que es egoísta y perjudique a terceros por intereses propios y a un buen ciudadano, como aquella persona que sigue las normas legales, las respeta y hace los procedimientos correspondientes para todos los procesos.

Con base a los ciudadanos se conforma la ciudadanía, entonces, si la sociedad se forma de malos ciudadanos, la ciudadanía tiende a calificarse como mala. En una mala ciudadanía existe discriminación en cualquier ámbito y por cualquier motivo que ataca a la cultura. Es aquella en la que se presentan actos de corrupción, entendiendo a la corrupción como aquella acción humana que transgrede las leyes y normas legales creando escenarios de injusticia y desigualdad en cualquier ámbito.

En cambio, una buena ciudadanía debe ser incluyente, es una construcción que nos involucra a todos, debe de ser regida por un principio de honestidad a nivel administrativo, es decir con el cumplimiento y respeto de las leyes construidas por la sociedad para crear condiciones equitativas para todos y todas. La ciudadanía es algo que se ejerce, se desarrolla, se practica y se enseña.

En toda ciudadanía, es muy difícil alcanzar la homogeneidad, todas están compuestas de ciudadanos buenos y ciudadanos malos. En México somos como el cliché de la caja de manzanas, en nuestra sociedad hay manzanas (ciudadanos) buenas, y manzanas malas todas mezcladas en un mismo lugar. Esos ciudadanos malos dañan a la ciudadanía pudriendo otras manzanas, porque al cometer actos de discriminación o corrupción perjudican a más personas y dañan el núcleo social.

Aunque existan tantos problemas sociales y actos de corrupción por personas deshonestas, quiénes quieren hacer las cosas bien somos más, al igual que en la caja de manzanas, la mayoría son buenas. Además de que es más fácil que se erradiquen los problemas, que los avances que hemos logrado y siguen perfeccionándose en el país. El objetivo ideal siempre es lo bueno, es la ciudadanía buena.

Pero ¿Cómo se puede alcanzar? A través de la enseña de los factores educativos que mencioné, usando cada uno como se debe y conforme a sus propósitos. Usando como base el núcleo familiar que suele imponer ideologías tales como “el que no tranza no avanza” y tiende a normativizar los actos de corrupción e idealizarla como inteligencia oportunista, para erradicar este tipo de pensamiento y sustituirlo con el valor de la justicia.

Usando el diálogo, para compartir ideas, ser incluyentes y llegar a acuerdos, más que a un autoritarismo. El análisis, para ser más críticos ante las situaciones que se nos presentan en sociedad y ver lo que este mal, las razones y llegar a soluciones.

La democracia, ejerciéndola a través de la participación ciudadana completa, abarcando el voto, la rendición de cuentas y tomando la responsabilidad de estar informados respecto a los temas político-sociales y no solo haciendola representativa y una libertad simulada.

Con el conocimiento amplio y completo de nuestros derechos constitucionales como mexicanos, se adquiere mediante la educación, hasta lograr que esta sea parte de la cultura general de nuestro país, porque al conocerlos, sabremos que exigir, como y porque, logrando cada día más justicia en su cumplimiento.

La concientización de la importancia de vivir en sociedad y aportar algo a ella, por su parte, se adquiriría conforme todos los rubros anteriores se cubran y con el avance que, al ejercerlos, se pueda apreciar.



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