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Promueven monitoreo comunitario de 5 especies icónicas de la Sierra Tarahumara

El Proyecto Tarahumara Sustentable presenta el Catálogo de Especies Indicadoras de la Sierra Tarahumara que reúne información sobre 31 especies que se encuentran en situación de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010 en 12 municipios del estado de Chihuahua.

Para fortalecer la gobernanza ambiental  y las capacidades de monitoreo comunitario para la conservación de la biodiversidad se implementaron cinco protocolos de monitoreo comunitario. El Dr. Carlos Aguirre, investigador del Tecnológico del Salto, compartió su experiencia en el monitoreo de especies prioritarias como el pinabete espinoso (Picea chihuahuana), sotol sereke (Dasylirion sereke), guacamaya verde (Ara militaris), cotorra serrana occidental (Rhynchopsitta pachyrhyncha) y águila real (Aquila chrysaetos).

En entrevista con el Dr. Carlos Aguirre, consultor para el Proyecto Tarahumara, nos contó sobre el nuevo proyecto que están implementando sobre la elaboración de protocolos de monitoreo comunitario para la conservación de cinco especies de la Sierra Tarahumara: el águila real (Aquila chrysaetos), sotol sereke (Dasylirion sereke), pinabete espinoso (Picea chihuahuana), guacamaya verde (Ara militaris) y cotorra serrana occidental (Rhynchopsitta pachyrhyncha).

El compromiso de la humanidad es frenar la desaparición de especies: Dr. Carlos Aguirre

Este proyecto tiene como objetivo la elaboración de los protocolos de monitoreo comunitario de estas especies, elaborar sus mapas de distribución en la Sierra Tarahumara y capacitar a las comunidades en el monitoreo, así como desarrollar una guía de proyectos productivos que se pueden implementar para la conservación de estas especies. El monitoreo consiste en realizar observaciones periódicas para determinar tendencias de las poblaciones e implementar programas específicos para ellas y su hábitat.

De estas cinco especies, los casos del pinabete espinoso (Picea chihuahuana) y del sotol sereke (Dasylirion sereke), son muy particulares, pues la primera se encuentra únicamente en los estados de Chihuahua y Durango en pequeñas superficies con microclima. Por su parte el sotol sereke (Dasylirion sereke) es endémico de la Sierra Tarahumara, es decir, no existe en ningún otro lugar del mundo.

El pinabete espinoso (Picea chihuahuana) es una especie en peligro de extinción, requiere un hábitat muy particular para su establecimiento,  por lo general  se encuentra en zonas de bosques viejos y húmedos. Una vez que se pierde un rodal, es complicado recuperarlo, debido a que la regeneración, desarrollo y crecimiento en los primeros años de su vida es lento, a diferencia de otras especies de coníferas. Por lo anterior, se ha ido reduciendo la superficie de su distribución, explicó el Dr. Aguirre.

Los sitios donde se hallan estas poblaciones de árboles se tienen bien ubicados en bosques donde hay cañadas húmedas con poca exposición solar y donde conviven con otras especies como álamos y cedros, indicó. Las actividades antropogénicas han dañado a la especie principalmente por incendios y tala inmoderada, aunado a la amenaza del cambio climático, porque requieren temperaturas más bajas que los demás bosques.

El asunto es que las especies en el mundo son únicas, no hay otra que se repita. Cada una tiene una genética particular y crea la diversidad biológica. Eso nos da a nivel de comunidad y población una importancia para la biodiversidad mundial. Por esto es primordial la preservación de las especies, porque son ejemplares únicos que deben preservarse para el resto de la humanidad, apuntó el especialista.

Para preservar la especie primeramente se necesita concientización, es decir, que la gente conozca que está en peligro de extinción. Igualmente, atender los dos factores principales de degradación: la tala ilegal y los incendios forestales;  como ya sabemos el fuego es bueno para ciertos tipos de ecosistemas ya que contribuye en la germinación y  regeneración de algunas especies; pero cuando se presenta de forma descontrolada y con mayor frecuencia, degrada la salud e integridad de los bosques.

En cuanto al sotol sereke (Dasylirion sereke), no se tiene conocimiento preciso aún de todas las áreas donde se distribuye, y para esto se crean mapas. Este tipo de sotol no es utilizado para la elaboración de bebidas alcohólicas, sino más bien es usado para artesanías que son conocidas comúnmente como “wari”. Esta especie es un medio de vida de las comunidades indígenas, pues una de sus actividades de mayor sustentabilidad es la venta de artesanías. Por esto se necesitan programas de conservación, porque al preservar esta especie también se abona a la dinámica cultural de la comunidad que utiliza este recurso.

Cuando se usa esta planta, se requieren aproximadamente 7 años de recuperación, pero muchas veces no se le da este espacio y se le sobreexplota. La demanda del sotol sereke (Dasylirion sereke) como recurso ha ido creciendo por el aumento de turismo en las zonas, y con este incremento también crece el daño a la especie. Lo que se requiere es hacer un diagnóstico sobre dónde y cuántos ejemplares de sotol sereke (Dasylirion sereke) quedan en el área, y a partir de ahí tener un programa de monitoreo comunitario, para posteriormente implementar un programa de recuperación. Por ejemplo, la reproducción en viveros y hacer plantaciones en lugares estratégicos, comentó Aguirre.

En el caso del águila real (Aquila chrysaetos), la cual es el emblema nacional de México, es una especie que sufrió una presión muy fuerte, sobre todo por ganaderos, por la creencia de que comían becerros y potrillos. El águila real (Aquila chrysaetos) sufrió una matanza indiscriminada que redujo sus poblaciones, especialmente cuando se introdujo de forma importante la ganadería en el norte de México, expuso el experto.

Con la especie guacamaya verde (Ara militaris), su amenaza principal ha sido su captura para la venta como mascota. En el sur del país, estos animales anidan en árboles, pero en el norte de México comúnmente lo hacen en cuevas y grandes rocas.

Por querer tenerla cautiva se reduce su población significativamente, pues de 100 animales que son capturados para la venta, desgraciadamente solo un 20% logra sobrevivir. Por su parte, la cotorra serrana occidental (Rhynchopsitta pachyrhyncha) es una especie endémica y anida en los árboles viejos, además de que migra constantemente. Dentro de sus puntos de llegada se encuentran el APFF Tutuaca, APFF Papigochic y APFF Cerro Mohinora, además en el APFF Campo Verde, en el municipio de Madera, Chih., donde son comunes durante el mes de abril.

Cuidar las especies de la zona les corresponde a las comunidades: Dr. Carlos Aguirre

La estrategia de este proyecto es involucrar a las comunidades, principalmente donde existen estas especies, para hacer que la gente comprenda la importancia de estos animales por medio de la educación ambiental, para que sepan lo que tienen y la responsabilidad que significa con el mundo cuidar y garantizar su preservación, enfatizó el Dr. Aguirre.

Además, es trascendental mostrar que hay formas de generar recursos económicos para las comunidades a través del cuidado de las especies, como son los proyectos ecoturísticos, mediante tours de observación de aves y fotografía. Asimismo, dentro del Proyecto Tarahumara Sustentable (PTS) se implementarán capacitaciones de educación ambiental y monitoreo de especies en los 12 municipios de la Sierra Tarahumara, así como la elaboración de trípticos de información para difundir la importancia de conservar las especies y fomentar su conocimiento entre la población en general.

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