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El día en que su sonrisa se perdió en un duro transfeminicidio. Hasta siempre Patsy

Aguerrida, feliz y segura de sí misma, una mujer trans con el don de arreglar el cabello y construyendo eternamente su casa es como recuerdan Patsy.

En los años 90’s, cuando la mente era todavía más cerrada que ahora y se volvía difícil elevar quien eras, con orgullo y sin miedo; Patsy llegó para brillar con luz propia, convirtiéndose en un ícono de sus compañeras, quienes añoraban ser como ella.

“Actívate siempre, y sé siempre la mejor”. –Patsy.

Kendra Mitchell Vázquez, presidenta de Pro Trans Chihuahua y amiga entrañable de Patsy desde sus tiernos días de adolescencia, la recuerda alegre y emprendedora. Patsy amaba la vida, solía enfrentar el paso diario de los días con optimismo y trabajo arduo, a pesar de las situaciones precarias en las cuales pudiera encontrarse. Sin embargo, terminó siendo víctima de la violencia y de un mundo que empuja a las mujeres trans a la esquina más angosta de la habitación.

Patsy tenía muchos dones, como el ser estilista. Su trabajo era su vida, al cual le imprimía toda la pasión que le ardía en el pecho. Siempre innovando y estudiando para ser la mejor, para dejar huella y legado de lo que podía hacer, de lo que era.

Como guerrera, fue invitada especial a la asociación Pro Trans Chihuahua, donde dio un pedazo enorme de su corazón tratando de velar y proteger a sus compañeras, a su familia. Luchando contra la discriminación y el veneno que se aferra en sujetarlas, zarandearlas y en ocasiones terribles, como ésta, arrancarles la vida.

Su hogar, como su cuerpo, era parte de lo más valioso que tenía. Nunca conforme, no paraba de edificar su casa, block a block, detalle a detalle. Se le veía siempre con material de construcción y en sus conversaciones afloraban los grandes planes que tenía para su vivienda, de la cual se portaba cada vez más orgullosa.

Muy responsable, metódica, inclinada a su imagen personal, amante de las cosas buenas, de los productos de belleza, bromista, vivaz, feliz, pero víctima de una sociedad intolerante y violenta, sobre todo de un Gobierno que no protege a las mujeres trans, fue asesinada el jueves 5 de marzo, en ese palacio que levantaba especialmente para una reina como ella.

Las lágrimas y el dolor invaden ahora a la comunidad, consternada por una situación que pudo haberse evitado si existieran los protocolos de protección correctos para ellas. Pero que, al contrario, viven en una realidad donde no son más que un grupo vulnerable y frágil, presa de crímenes de odio no sólo por quienes levantan sus puños contra ellas, sino también de la sociedad indolente y de una prensa burlona e inhumana.

Entre el llanto, Mitchell, a nombre de todas, exige justicia y promete que es un crimen que no quedará impune, porque se alzará la voz y se irán en contra de los crueles encabezados y las mentes que los piensan.

No más impunidad, no más muertes de mujeres trans, no más miedo ni vulnerabilidad; necesitamos justicia, protección y respeto.

Descansa en paz, Patsy Andrea Delgado.

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