Opinión

¿Por qué adolescentes no participan por una mejor sociedad?

Existe discriminación estructural en el Gobierno Municipal


Tengo un grupo de amigos y amigas quienes la mayoría, a excepción de unos pocos, somos adolescentes menores de edad. Nos hemos estado dedicando a hacer algunos proyectos, y para uno de ellos necesitábamos un permiso para estar en el Centro Histórico.

Digo, muchos de nosotros ni sabíamos que se necesitaba uno, pero al saberlo decidimos hacer las cosas bien en lugar de simplemente ocupar el espacio y si algo pasaba excusarnos con desconocer que teníamos qué hacer.

La cosa estaba en que nadie sabía cómo hacerlo, eso de a dónde ir, si necesitábamos un oficio para alguien o con quién hablar, porque pues es algo que no te enseñan en la escuela o de lo que se hable mucho.

Después de preguntar, una amiga me pasó un número de extensión de Gobierno del Estado, al cual llamé y el señor que me atendió  me dijo que no daban permisos, sin embargo, noté que muchas personas de las que ocupaban los espacios en esa calle contaban con algún permiso, y que el hombre me hubiera dicho simplemente: «No damos permisos» me pareció extraño. A fin de cuentas me pregunté qué requisitos debía cumplir o el procedimiento en sí para obtener lo que buscaba.

Entonces le pedí a un amigo adulto que llamara para pedir los mismos informes que yo. La diferencia fue que a él, el mismo hombre de mi llamada, le dio la información que necesitaba y las indicaciones de dónde tenía que ir a dejar el oficio.

Y fue ahí cuando me di cuenta que una persona había decidido no darme información por mi voz de niña. Además de qué no solo a mí me había pasado algo así, sino que días antes una de mis amigas, quien también estaba viendo lo del permiso, estuvo esperando en una oficina de gobernación mucho tiempo a un encargado que nunca llegó, y al cual le tenía que comentar cuál era nuestra actividad para obtener el permiso de hacerla en el Centro Histórico.

En ese momento comparé las situaciones, a mi amiga para ser atendida le costó todo un día de espera y que le dijeran que volviese luego, y a mi directamente se me negó la atención, mientras que a un adulto le dieron lo que solicitaba en una llamada.

Adultocentrismo.

¿Por qué a una adolescente le cuesta más hacer un trámite en el Gobierno Municipal que a un adulto? He ahí un caso de discriminación. Supongo que en gran parte la gente no está acostumbrada a que adolescentes quieran llevar a cabo un proyecto que se involucra de forma directa con la sociedad, pues les es más común quejarse de la juventud que ver: 1), qué es lo que realmente está haciendo; y 2), que hay un sistema que no está diseñado para que sea accesible para ellos y ellas.

Al sistema que impide o limita la participación de adolescentes se le llama adultocentrismo, y es una forma más de discriminar a una persona, pues se le da privilegios a alguien adulto que a una persona menor no, haciendo que parezca que la edad ideal es la adultez. Y esto es algo que debe cambiar, y para empezar hay que hablar de ello.

Si bien la juventud es importante porque es el futuro de México, no se habla de que es importante porque también estamos en el presente y además construimos lo que un día será el pasado. Esto me lo enseñó una de las personas de las cuales he aprendido más en los últimos meses: una niña de 12 años.

Es importante poner atención en situaciones como ésta, porque una llamada o acercarte a una oficina a solicitar información puede ser el primer paso para un gran proyecto. Y si este primer paso es negado por personas adultas, ¿qué le espera a todo proyecto cosechado por adolescentes? 



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