Internacional

Asesinato de 2 periodistas ecuatorianos: intento de silenciar los hechos de violencia

Violencia en la frontera de Ecuador y Colombia el monstruo que roba vidas y asesina periodistas

La violencia es un cáncer que se propaga en todas partes y cobra vida sin importar nacionalidad, profesión u oficio y es que, la problemática que existe en la frontera entre los países de Ecuador y Colombia han arrebatado la vida de dos periodistas ecuatorianos y del chofer que los acompañaba a cubrir una nota, precisamente relacionada a la situación que se vive en esa área.

Difusión Norte, repudia los acto de violencia, recientemente contra los periodistas Javier Ortega periodista, Paul Rivas fotoperiodista y Efraín Segarra el chofer que les acompañaba, solamente se encontraban realizando su trabajo, sin embargo el 13 de abril del presente año se dio a conocer sobre sus asesinatos, el equipo periodístico fue secuestrado el 26 de marzo  en Mataje Esmeralda en la frontera de Ecuador y Colombia, por una facción de la FARC.

Fotografía: El Comercio. Equipo periodistico asesinado

Hasta el día de hoy el periódico “El Comercio” ha publicado que los trabajos de la recuperación de los cuerpos se siguen llevando a cabo, además el día 16 de abril solicitaron a la OEA intervenir en el caso, además la situación es un asunto que no solo compete a Ecuador, sino que también involucra a las autoridades de Colombia, pues en la frontera de ambos países es en donde la violencia brota y secuestra periodistas y ciudadanos.

Es una situación que rebasa inclusive la competencia de agencias o grupos de periodismo, ya que la violencia en esa parte del mundo afecta sin importar quien es quien, pues solo le interesa robar vidas, poniendo fin a tantos sueños y tanto trabajo realizado como en este caso de los periodistas.

Javier Ortega era un periodista de 32 años de acuerdo al periódico “El Comercio” y habiendo trabajando ahí desde hace más de 8 años, su pasión era el periodismo. Paul Rivas estaba a punto de cumplir los 46 años, tenía 20 años laborando para el mismo periódico que Javier Ortega, pero como fotógrafo y fue  galardonado por varios de sus trabajos y Efraín Segarra trabajó por 36 años como chofer en el periódico el periódico mencionado anteriormente.

Sin duda la muerte del equipo periodístico ha dejado un gran dolor en sus familias, en su trabajo, en la comunidad ecuatoriana, en la comunidad internacional y sobre todo porque se demuestra una y otra vez que los generadores de violencias quieren callar aquellas voces que denuncian lo que no es correcto y lo que no se debería permitir, pero si bien sabemos que la muerte de periodistas no mata la verdad.

 



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