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Egresa la primera mujer indígena especialista en Información de la UACH

Judith González, mujer indígena chatina, trabaja tesis sobre el acoso callejero contra las mujeres

“Una persona no es indígena por su vestimenta únicamente, aunque esto se piensa con frecuencia, aún las mujeres migrantes lo han llegado a pensar así de tanto que les repite. Ser indígena es una identidad cultural muy fuerte y profunda, que no se pierde al cambiar de ropa, obtener un título universitario, acceder a servicios o desarrollar un empleo determinado”, enfatizó Judith González García.

En la generación 2019 A de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Judith González García recibió su certificado de terminación de estudios como licenciada en Ciencias de la Información, luego de un recorrido de aprendizajes y conocimiento.

Judith es una mujer chatina, originaria de San Miguel Panixtlahuaca, Oaxaca. Ella llegó al Chihuahua para estudiar la secundaria, asumió una aventura marcada por la intención de superarse y concluir una carrera profesional. Y enmarcada por la determinación de vencer los retos que pudieran presentarse, se dirigió hacia un destino que desconocía y ni siquiera figuraba en el mapa para su comunidad.

“En mi comunidad no sabíamos mucho sobre Chihuahua. En nuestro panorama sólo se encontraba Sinaloa pues está relacionado con las piscas, y Cd. Juárez específicamente y de ahí en delante Estados Unidos, pero ya mi hermana vivía en la ciudad de Chihuahua y decidí venirme para estudiar”.

 El reto de asumir una cultura diferente y enfrentarse a una discriminación velada que invisibiliza a las mujeres indígenas, creando sobre ellas prejuicios que limitan su desarrollo, no fue un bloqueo para su formación, sino que le enseñaron a defender sus ideas y presentar escenarios muy diferentes de los que estos prejuicios esperaban.

Al llegar a la secundaria, el primer reto era el bullying existente en la escuela a la que se integró, sin embargo “yo no esperaría a sufrir la agresión de mis compañeros, así que, desde el primer comentario hostil fui muy clara en mis puntos y el respeto a mi dignidad. No permití sus agresiones y esto fue una buena estrategia, pues me permitió librarme de esa forma de violencia”, compartió la recién egresada.

Después de evaluar diversas carreras, algunas inesperadas circunstancias llevaron a Judith a integrarse a la Facultad de Filosofía y Letras en la carrera de Ciencias de la Información. Como algunas otras cosas, el descubrir los escenarios profesionales de la carrera dio espacios para que su pasión por incidir en el mundo y lograr entornos menos desiguales encontraran un cause y escenario de acción.

Programa Universitario Indígena, una red de éxitos y esfuerzo para jóvenes indígenas

Como integrante del Programa Universitario Indígena, tuvo la oportunidad de compartir experiencias y conocer otras culturas originarias del estado de Chihuahua, también de fortalecer sus redes de trabajo e identidad.

“El PUI es un programa importante, pues nos permite establecer redes que son importantes para que las personas indígenas nos adaptemos a la vida en las ciudades. Incluso personas de este estado enfrentan una dinámica muy diferente en sus comunidades que en la capital”, compartió la joven entusiasta.

Aquí no la podemos atender, sólo atendemos tarahumaras de Chihuahua, pero tarahumaras de otros estados no

Judith es una mujer determinada a ver los aspectos positivos de los temas que enfrenta, enfocada en aportar inspiración valiosa a quienes la conocen y con ella convive, pero sobre todo resoluta a no permitirle a los retos frenarla en su desarrollo sin perder sus raíces.

Durante su trayectoria se integró al Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas en el programa de Filosofía desde la Infancia y el Seminario de Estudios Éticos, donde sus aportaciones contribuyeron a fortalecer la interculturalidad de los contenidos y visibilizar la lengua materna chatina en Chihuahua.

El trabajo en proyectos del Cifyj como la consulta, el diplomado judicial para intérpretes indígenas y otros, le permitieron explorar el derecho indígena, así como fortalecer sus esquemas de argumentación y manejo de expresión pública.

En alguna ocasión, al acudir a realizar un trámite en la entonces Coordinadora Estatal de la Tarahumara, el servicio le fue negado con el argumento de “aquí sólo atendemos tarahumaras de Chihuahua y no de otros estados”, compartió Judith.

Esta afirmación es grave, explicó la egresada universitaria, pues más allá de limitar el servicio, denota un grave desconocimiento de las culturas indígenas. Implica también la invisibilización de estas personas y cómo se espera de ellas sólo un estereotipo de marginación, no se les ve como sujetos de derechos, aún en la instancia específica para ello.

Una de sus canciones favoritas es “Hasta la raíz”, de Natalia Lafourcade, de la cual comenta que “es interesante cómo resulta a veces complejo para las personas entender la identidad cultural, me llama la atención que al escuchar esta canción mis colegas piensan que forzosamente tiene una analogía de algún amor imposible y escondido. Pero yo no creo que sea así, me parece que se refiere exactamente a lo que dice, tal cual, en una misma persona, a aquello que llevamos por dentro y que somos en general, y no va a cambiar por más viajes que realizamos y cambios que enfrentamos”.

Judith ha dictado diversas conferencias y talleres sobre la cosmovisión chatina del mundo y la riqueza cultural de Oaxaca, México.

El acoso callejero debe desaparecer, no hay razón para caminar con miedo, y sin embargo lo hacemos cada día

El interés de incidir en un mundo más igualitario ha llevado a Judith González a explorar diversos escenarios como el periodismo, desde el portal informativo Difusión Norte, o bien el Consejo del Instituto Chihuahuense de la Juventud y diversas organizaciones sociales con enfoque de género.

Estos estudios y el análisis de la realidad cotidiana le llevó a desarrollar una investigación sobre el acoso callejero, cuyo producto será su tesis de licenciatura, “no hay ninguna razón para que las mujeres debamos sentir miedo y estrés al caminar, al recorrer las calles para hacer nuestra vida normal, sin embargo, es así, vamos pendientes de todo el entorno, inspeccionando para cambiar de acera o ruta si puede haber un índice de riesgo, aprendiendo defensa personal en caso de ataque, eligiendo nuestra vestimenta para poder defendernos mejor y todo eso no tiene por qué ser. El acoso callejero es un tipo de violencia que debe desaparecer de nuestra sociedad”.



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