Bienvenida a nuestro portal: contenido diario, auténtico e imparcial
 

No sabía coser, pero eso no me detuvo; la pasión de Carlos por crear con aguja e hilo

¿No te pasa que en ocasiones tienes en mente el regalo ideal, pero no lo encuentras? A veces la mejor solución es lo que podemos hacer con nuestras manos, como coser, pero el camino no siempre puede ser fácil.

Para Carlos Ramírez, de 19 años, y estudiante de cuarto cuatrimestre de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Tecnológica de Chihuahua, encontrar una solución en la cual pudiera tener todos los elementos que imaginó para el regalo de un amigo lo llevó a cruzar una puerta que jamás imaginó que existiera: la pasión por la costura.

“Me es satisfactorio ver cómo una tela se va transformando hasta que llega a ser lo que imaginé”. –Carlos Ramírez.

Hace cuatro años, a falta del peluche perfecto para regalo perfecto, saltó a su mente la pregunta: ¿Qué tan difícil puede ser confeccionarlo yo? Y sin tomar en cuenta esa vocecita que a veces nos detiene para no tener que enfrentar retos difíciles, compró tela, le pidió a su mamá que le enseñara la puntada básica, cortó un molde y tuvo su primer contacto con la costura.

A partir de entonces, y entre 30 y 40 muñecos de peluche después, Carlos y la máquina de coser que le regalaron sus padres el año pasado han recorrido un camino que se ve cada vez más lleno de sueños e ilusiones sobre una posible carrera en el mundo del diseño de moda, para crear prendas que la gente pueda utilizar.

Cuando pequeño, Carlos recordó que jamás pasó por su mente estudiar Sistemas ni tomar una aguja e hilo, pues a él lo que le gustaba era escribir historias, y su máximo era ser novelista. Y aunque fue en preparatoria que descubrió la carrera que estudiaría en la universidad, esto no lo ha detenido a seguir imaginando mundos nuevos, así como tampoco a explorar un universo en la creación de muñecos de peluche.

Entre sus creaciones más elaboradas, rememora uno que lo desveló hasta las 4 de la madrugada, un personaje de Voltron que necesitaba de tela muy peluda, la cual resultó ser muy difícil para coser por máquina, por lo que le tomó mucho tiempo y paciencia lograr un buen resultado.

En contraparte, una de sus mayores frustraciones fue en sus inicios, antes de tener la máquina de coser, cuando confeccionaba un peluche del dragón Chimuelo, que sale en las películas “Cómo entrenar a tu dragón”, el cual medía un metro. A pesar de tomarle mucho tiempo porque todo el trabajo era a mano, la persona que se lo pidió lo canceló justo cuando estaba por terminarlo, y esto representó un duro golpe.

Sin embargo, su regla de “vivir el presente” es lo que lo ha llevado a no rendirse a pesar de las adversidades que se le pueden presentar. Dijo que cuando le toca batallar, en lugar de dejarse abrazar por la frustración, se detiene un momento a respirar y analizar la situación, saber qué es lo que está haciendo mal y cuáles son las posibles soluciones que podría implementar para evitar rendirse.

A pesar de ser estudiante, tener que cumplir con tareas y asistir a los Scouts, Carlos se concentra en conseguir todas sus metas, las cuales lo han ayudado a reconocerse a sí mismo y a saber que siempre podrá llegar a ser mejor, obteniendo nuevos conocimientos, de donde pueda. Por lo que uno de sus sueños es llegar a estudiar alta costura y adentrarse al diseño propio, para coser no sólo peluches, sino prendas de vestir que pueda usar la gente.

En cuanto a las prendas de vestir, no se ha adentrado mucho en eso, pero hace unos meses una amiga le pidió ayuda para confeccionar y coser una falda para un cosplay, los cuales son disfraces de personajes ficticios. A pesar de que esa falda le costó dos días, estuvo muy contento con el resultado y con sed de más, por lo que consideró que una marca propia y diseños suyos podrían ser una realidad en alguna parte del futuro.

La frustración por pedidos cancelados no ha sido el único bache que Carlos ha pisado. Mencionó que ser un hombre en un área donde usualmente se ve a mujeres le ha traído algunos malos ratos en las tiendas de tela, donde las y los empleados creen toparse con un cliente que no sabría distinguir unas tijeras de un botón, y terminan poniéndole malas caras. Inclusive una de sus amigas en algún momento le comentó que él debió haber nacido mujer, por ese amor a la costura y la confección que muestra cada vez que habla de sus creaciones.

Aún así, él piensa seguir adelante, porque es una actividad que le apasiona, y en la cual anhela ser cada vez mejor. Por lo que su consejo a quienes buscan dedicarse a lo mismo que él, pero se detienen por una puntada difícil, por ejemplo, es que a pesar de los malos ratos se deben buscar alternativas siempre; analizar la situación, cambiar planes y volver a intentarlo, pues para él todo se puede lograr. Y no debemos desesperarnos si nos topamos con alguna falla, ya que cuando te bloqueas es posible que te cierres a las alternativas, y lo indispensable es la creatividad, más allá del miedo de echarlo a perder.

Carlos está listo para coser

Los precios que maneja Carlos en sus peluches van a partir de los 120 pesos, en creaciones de 30 centímetros, los cuales pueden aumentar dependiendo de la cantidad de colores y telas, así como de dificultad del personaje. Él crea sus moldes, compra sus telas y busca siempre armar un trabajo lo más hermoso posible. Por lo que si te gustaría contactarte con él para obtener uno de sus muñecos puedes encontrarlo por WhatsApp al número 614 373 2634.

No comments

LEAVE A COMMENT