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Rascón Banda y la Sogem lucharon por los derechos de autor en una época difícil: José Vásquez

Entre toda la gente que tuvo la suerte de estrechar lazos con el dramaturgo chihuahuense Víctor Hugo Rascón, el escritor José Vásquez pudo conocerlo desde un ángulo diferente, siendo su subordinado durante su labor en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).

José Vásquez, quien actualmente se dedica a escribir narrativa, con novelas y cuentos, también poesía, y varias obras de teatro. Conoció primero que nada a Víctor Hugo Rascón Banda porque los dos fueron alumnos de Hugo Argüelles y lo vio en algunas de las reuniones.

“La vida es un asunto de soledad, porque uno nace solo y se va solo. En los intermedios hay hallazgos y complejidades, esas relaciones que nos hacen humanos y nos dan sentido, como el amor”. –José Vásquez.

No fue hasta tiempo después, en el 1999, momento en que el maestro José Vásquez se dedicaba a la enseñanza, cuando el dramaturgo de Uruachi lo llamó a su oficina para pedirle que se incorporara a su equipo en Sogem.

A pesar de amar la docencia, el maestro Vásquez aceptó, ya que Víctor Hugo Rascón Banda era un seductor, señaló, era fácil para él convencer con las palabras y la pasión que le imprimía a sus ideales era muy poderosa.

Durante seis años, Víctor Hugo Rascón Banda fue jefe de José Vásquez, el único por quien ha sentido un gran respeto por su sentido ético, por su incansable labor, su pasión y el respeto que mostró hacia quienes trabajaban para él, mencionó.

Hasta aquel momento el maestro Vásquez no había tenido la oportunidad de llenar el significado de “jefe”, hasta que trabajó para Rascón Banda; él llenó sus expectativas y por eso se siente privilegiado, por conocerlo a partir de una faceta diferente.

Indicó que en aquel tiempo pasaron por una época muy difícil en la sociedad, algo que Víctor Hugo llamaba “las causas perdidas del Sogem”. Y a pesar de todo, los logros que se consiguieron fueron bastante buenos.

Todo tiene que ver con que en México la comprensión del derecho de autor es pobre, aseveró José Vásquez, porque a pesar de comprenderse que no se deben tomar las cosas ajenas, como los autos, no pasa lo mismo con una obra de teatro o una canción. Y en nuestro país se cometen muchas irregularidades a partir del patrimonio intelectual.

Lo grave, dijo, es que esta situación no sólo se replica una y otra vez en la sociedad, sino también en las mismas oficinas gubernamentales. Y es ahí donde la defensa de Víctor Hugo Rascón Banda y la Sogem era importante, para que el derecho de autor empezara a respetarse.

En ocasiones la necesidad personal de las y los autores hacen que estas irregularidades se perpetúen, pues al buscar el sustento a cambio de su trabajo permiten la explotación de su trabajo por menos del dinero que deberían recibir. Y hay otros tantos casos que sólo desvían la mirada ante estas situaciones con tal de ver sus obras en los escenarios.

Para darle fuerza a los derechos de autor, Víctor Hugo Rascón Banda, José Vásquez y otras personas del equipo del Sogem, realizaron diversos eventos y actividades culturales, donde el dramaturgo chihuahuense llevaba miles de copias de la Ley Federal de Autor para repartirla como si fueran volantes. Intentando de este modo llegar a la gente que cono conocía sus derechos o no los entendía.

También organizaron marchas en diversas partes de la Ciudad de México, ferias culturales, reuniones, vendían libros de varios autores para promover la literatura y el teatro mexicano.

A la par del trabajo que realizaban juntos, lograron una gran amistad que fue construyéndose entre charlas que fueron evolucionando. Conversaban sobre el teatro y sobre el padre del maestro José Vásquez, importante músico y cuyas partituras se encontraban perdidas en aquel momento.

Sin embargo, por amor el escritor decidió un buen día dejarlo todo, su trabajo en la Sogem incluido, para atravesar el océano. Al recibir la noticia Víctor Hugo Rascón Banda se enojó, le dijo de cosas, se lamentó y al final comprendió, por lo que organizó una buena despedida para su amigo. Al final sólo con su música, sus libros y su perro, José Vásquez partió a Europa.

Alrededor de un año después Víctor Hugo tuvo que viajar a Barcelona para recibir el Premio Max de las artes escénicas, que es algo equivalente al Goya, y se quedó en casa de José Vásquez y su esposa. El maestro lo acompañó a la ceremonia, a la comida de honor y todos los lugares donde debía ir. En aquel tiempo su amistad terminó de fraguar, mencionó el escritor, aunque el chihuahuense ya estaba muy cansado y recaía por las tardes.

De aquel viaje recuerda todos los planes utópicos trazados y que se olvidaron tras su muerte. Alcanzó a leer la primera novela del maestro y terminó dejando Barcelona porque estaba ya muy cansado.

Conocer al hombre, al amigo generoso, simpático, leal, al dramaturgo cuya obra se fortalecerá con el tiempo, porque muestra la realidad mexicana, su vida, su universo y su complejidad, fue un honor y su presencia se sigue extrañando.

Jornadas RasconBandianas, la obra que se fortalece con el tiempo

Las Jornadas RasconBandianas de este año serán virtuales, del 20 al 31 de octubre, tratando de no perder la tradición y adaptando las fechas a las circunstancias por la pandemia actual. Por lo que tendrás la oportunidad de disfrutar de cada conversatorio, puesta en escena, conferencia o melodía a través de la página: rasconbanda.art. ¡No te lo pierdas!

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