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Octubre 2019: un saldo gris y falaz para Latinoamérica

Durante el mes que acaba de terminar vimos a lo largo de los diversos noticieros el estallido de un descontento social generalizado en América Latina, que derivó en muchos casos en protestas que fueron reprimidas por la fuerza pública.

Estos hechos inmediatamente hicieron a analistas, politólogas y politólogos, profesionales y de café, a tratar de realizar interpretaciones reduccionistas y simplistas de lo que sucede en cada uno de estos países. En diversos medios nacionales como internacionales, editorialistas confirman la teoría de que todos los hechos están relacionados.

Las manifestaciones tienen un elemento común: son dirigidos por grupos que se consideran excluidos.

Los problemas de Haití, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia y Chile parecieran estar todos subordinadas a un problema genérico y único. Aquí le podemos dar posibilidad al lector que escoja su perspectiva social y política de su preferencia y llene la fórmula mágica de los encabezados: La crisis latinoamericana es causa de _____.

Si es usted neoliberal podría terminar la frase con “populismo”. Si es usted populismo, terminará su análisis con el concepto “neoliberal”. Si usted es moderado o de centro, preferirá decir “la corrupción”. Si es latinoamericanista, podrá mostrar que la culpa es “el intervencionismo de las grandes potencias”.

Y así usted podrá recorrer casi todos los medios de comunicación, que le dirán de manera resumida las problemáticas de cada país, la causa general de lo que los motiva u orilla a reaccionar de esa manera, y finalmente le darán una receta práctica para curar de una vez por todas ese problema.

Desafortunadamente este espacio dista mucho de creer que exista una interpretación unívoca, simple y reduccionista de estos problemas. Incluso dudaría que se encuentren interrelacionados los unos con los otros. Las relaciones causales entre los hechos que suceden en Latinoamérica son cortes simples determinados desde la falacia denominada de relación espuria.

Esta falacia determina que dos acontecimientos no tienen conexión lógica, aunque se puede implicar que la tienen debido a un tercer factor no considerado aún. Es decir, sin una serie de evidencias previas se relacionan los hechos y luego se determina que todos estos tienen una misma causa, sin que se dé prueba que la causa es siempre la misma en todas las variables.

En este sentido, determinar que los eventos de inconformidad social en Latinoamérica tienen una relación única con base en una causa, sería lo mismo que determinar que las manifestaciones en Guinea, Libia y Camerún obedecen a las mismas causas.

Sin embargo, analizando a detalle cada una de los hechos sociales que se nos presentan, y tomando en consideración cada uno como un elemento único y suficiente, podremos observar que las manifestaciones solo tienen un elemento en común: la mayoría son dirigidos por grupos que se consideran excluidos de la toma de decisiones y pertenecientes a determinado rango generacional.

Esto podría llevarnos a la tentación de decir que los jóvenes se están levantando en contra de las injusticias que están sucediendo en el mundo. No obstante, esta afirmación se convierte inmediatamente en una nueva falacia llamada de generalización apresurada. Esta falacia se comete cuando realizamos una conclusión general sin tener aún pruebas suficientes.

Hasta el momento no contamos con censos y estudios fidedignos de las personas que participan en las protestas, y mucho menos con entrevistas suficientes que nos puedan dar a comprender el origen de sus reclamos. Inclusive nos encontramos en imposibilidad para conocerlas, dado que son exigencias que se mueven en el nivel de lo sensible y lo sentimental.

Por lo que, sólo nos queda una cosa: reclamar que como personas humanas tenemos derechos humanos, entre los que se inscribe, sin lugar a dudas, el derecho a la manifestación de las ideas, por lo que nadie puede coartar ese derecho.

Para entender un poco más la política no sólo de Latinoamérica…

A partir del 07 de noviembre de 2019, y durante 18 sesiones de 2 horas cada una, un día a la semana, se impartirá el “Seminario de Estudios Políticos”, el cual se basará en el análisis de dos filósofas: Hannah Arandt y Martha Nussbaum, quienes ven la política a través del reflejo de los sentimientos.

El curso completo tendrá un costo de 3 mil 600 pesos o 200 por sesión, con beca del 50% de descuento para estudiantes. El lugar de reunión será Casa Utopic, en calle Décima y Mina, colonia Centro, con sesiones tanto presenciales como virtuales. Para más información puedes llamar al número 614 160 3262.

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