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¿Petrograbados de animales míticos y eclipses en Balleza?

Al sur del estado de Chihuahua, en la frontera con Durango, en México, se encuentra Balleza, un municipio con una población no mayor a los 20 mil habitantes, con un clima privilegiado al tener un equilibrio entre el frío de la Sierra Tarahumara y el calor del desierto, y que también cuenta con una historia mítica que se relata a través de piedras a lo largo del río.

Luis Villalobos Sánchez, ballezano e ingeniero en Ecología, habló acerca de un aspecto muy importante del lugar donde vive: los petrograbados. Estos son grabados hechos sobre piedra, ubicados en la ribera del río Agujas y Balleza, y en los que podemos notar figuras como animales, personas y astros, como el Sol y la Luna.

“Los petrograbados pudieron ser su manera de plasmar la realidad que los rodeaba”. –Luis Villalobos Sánchez.

La necesidad humana de tener un registro de lo vivido en el día a día no nació con las selfies ni con las cámaras en los teléfonos celulares o las redes sociales. Grabados en piedra y pinturas rupestres son los primeros signos de este tipo de actividades, las cuales pudieron haber tenido una infinidad de usos.

Aunque al noreste de Balleza, en El Tule, se pueden ver pinturas rupestres, explicó Luis Villalobos, no es el caso de los vestigios que las y los ballezanos han encontrado. Al parecer quienes vivieron o pasaron por esta zona se les facilitó más grabar con piedra sobre piedra, en lugar de hacer pigmentos naturales para pintar.

En los muy variados petrograbados que se extienden a lo largo del río se pueden ver dibujos de peces, tortugas, venados, tal vez demostrando todo aquello que era su sustento, lo que la naturaleza proveía para la alimentación. Y aunque no hay una certeza del significado del grabado, lo que es muy seguro es que rememoraba todo a sus alrededores, el vivir cotidiano, los momentos especiales.

Una de las figuras que llama la atención, mencionó, son los dibujos del Sol y la Luna. En el caso del Astro Rey, se puede ver ostentando un punto oscuro justo al centro, que nos trae a la mente un eclipse solar. Y la Luna se puede notar como cortada, tal vez siendo testigo del paso de alguna estrella fugaz o meteorito.

También están los grabados que pueden tener aún más amplia interpretación, aquellos que nos traen a la mente los animales fantásticos o míticos, para nada exclusivos de una sociedad moderna. Por ejemplo, entre los dibujos hay algo que asemeja una serpiente que podría tener una cabeza de venado, no obstante, lo que parecen cuernos podrían ser en realidad rayos eléctricos, pues hay registros de la existencia en el pasado de anguilas en esa zona.

De acuerdo con la investigación personal de Luis, era común ver a estas anguilas, las cuales seguían el río Conchos, que se une al río Grande y desemboca en el Golfo de México. Pero al ser construidas presas, las anguilas vieron cerrado su paso y ya no pudieron seguir el cauce del río, lo cual pudo haber ocasionado su extinción, como tantas veces vemos en la actualidad.

Otra de las teorías sobre los petrograbados de la gran serpiente con cuernos nos lleva al mito de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. O a La Boa, un mito local sobre una gran serpiente que tenía la capacidad de rasguñar y asesinar a la gente que entraba al río. Éste último nació porque se llegaron a dar varios casos de personas que entraron a nadar y terminaban encontrando sus cuerpos sin vida llenos de rasguños.

Y aunque en el río Balleza sí hay serpientes acuáticas, también están los chanes o nutrias, los cuales al ser de cuerpo largo suelen ser confundidos con serpientes al verse desde arriba.

La riqueza en los vestigios de piedra, sin embargo, no han logrado dar pie a investigaciones más profundas por parte de personas expertas en la materia, se lamentó Luis. Y no es que no haya habido quienes visitaron Balleza para ver más de cerca los petrograbados, el asunto es que hasta el momento no le han dado seguimiento ni han regresado para hablar de ellos.

A pesar de esto, los petrograbados siguen siendo parte de la cultura ballezana, conocidos por quienes viven en este municipio y testigos de tiempos muy lejanos ya.

Balleza, además de petrograbados, frontera entre tres culturas.

Luis Villalobos, mencionó que al ser Balleza un sitio de ubicación privilegiada, especialmente en el pasado al haber tenido tierras más fértiles y clima amigable, fue punto de encuentro de tres culturas indígenas: apaches, tarahumaras y tepehuanes.

Sin embargo, entre unos apaches que jamás doblaron las manos por los españoles y unos tepehuanes que poco a poco fueron mudándose hacia el sur, la única población, que además era la protegida de los españoles, en quedar en la zona fue la tarahumara.

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