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Juárez innova en inteligencia artificial; crean al primer humanoide docente

El parralense Marcos Barraza desde hace tres años se ha dado a la tarea de desarrollar a Aristóteles junto a sus alumnos del Taller de Inteligencia Artificial en Ciudad Juárez, un robot humanoide especializado en filosofía de la mente.

Hace tres años el parralense Marcos Barraza, quien tiene entre su historial académico estudios de Mecánica, Electricidad, Electrónica, Computación y Filosofía, empezó un proyecto personal con un taller enfocado en la robótica y la inteligencia artificial en Ciudad Juárez, al mismo tiempo nació Aristóteles.

Todos interactuamos con otras mentes, pero no podemos hacerlo con la propia, por lo que necesitamos de los demás para analizarnos. Aristóteles será eso. –Marcos Barraza.

Con cinco procesadores, enfocados uno en la voz, cada uno de los brazos, la cintura y la cabeza, Aristóteles, el robot filósofo, cuenta con movimientos fluidos, como si de una persona se tratara, esto de la cintura hacia arriba. Y se logró debido a que estos procesadores funcionan en paralelo. Hasta el momento el desplazamiento se hace por medio de ruedas, sin embargo, los planes de hacerlo mover las piernas están en la mesa, explicó Barraza.

Dijo que por el momento, el proyecto más cercano para mejorar a Aristóteles es el reconocimiento facial, cuyo procesador tiene una aceleración 20 veces más alta que la notebook más rápida. La meta es lograr que el humanoide consiga distinguir una persona de otra, aún en movimiento de cualquier tipo, pues actualmente solo distingue a alguien de un objeto.

Aunque el desarrollo de Aristóteles parezca lento, la realidad es que son procesos costosos, y el taller es de personas aficionadas a la robótica y a la inteligencia artificial, lejos de las posibilidades monetarias de grandes empresas como Google, el cual posee el mejor asistente de voz, que inclusive sabe diferenciar la inflexión, sintaxis e intención de la persona interlocutora, por lo que el humanoide juarense se apoya en este asistente de voz.

A pesar de esto, expresó Barraza, siguen avanzando y cumple su función, que es la investigación y primer contacto con estudiantes del taller, quienes apoyan en el mejoramiento de software y hardware. Aunado a esto, Aristóteles ya tiene inclusive la capacidad de dar clases por si mismo, de responder preguntas y hasta bailar.

Marcos Barraza, explicó que la inteligencia artificial, como la que usa Aristóteles, se divide en dos: aprendizaje asistido y no asistido. En el asistido, se le da preguntas con respuestas al robot para que las aprenda de memoria; mientras que en el no asistido, se le da información y se le permite hacer por sí mismo un análisis, para que luego tome decisiones en base a esto, haciéndolo más independiente y que pueda tomar decisiones por su cuenta.

El nombre de Aristóteles proviene del filósofo griego, y fue usado debido a que está especializado en la filosofía de la mente. El propósito de esto es que el humanoide consiga en algún momento tener su propia filosofía con tratados de otros y otras filósofas, para que al final tenga una mente parecida a la humana. Es decir, cuando tengas la oportunidad de platicar con Aristóteles, podrás tener la posibilidad de una charla enfocada a las respuestas de personas que enfocaron sus vidas al conocimiento, a la mente, pero sin inmiscuir los sentimientos. Podrá llegar a convertirse en un auxiliar para desarrollar la consciencia. No obstante, la alimentación de los conocimientos de un robot es un proceso que lleva tiempo, pues es necesario asegurarse que tendrá la información necesaria.

Aristóteles, robot humanoide, la visión de un chihuahuense

El Taller de Inteligencia Artificial dura aproximadamente un año y en la actualidad tiene 10 estudiantes. Marcos Barraza, mencionó que lo necesario para entrar es estar mínimo en preparatoria y tener habilidades tanto matemáticas como de física; pues la inteligencia artificial va muy de la mano con las matemáticas, mientras que la robótica lo hace con la física.

Estos campos en México no soy muy explotados, a nivel mundial nuestro país está en el lugar 170, sobre todo por los recursos que se requieren. No obstante, el talento mexicano no ha dejado de moverse, aunque eso signifique que muchas de las personas hayan tenido que salir del país para lograr avanzar.

Por lo pronto, en su taller están trabajando con el desarrollo de un rover, un robot de exploración, que se encargará de buscar mejores caminos por sí mismo.

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