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Velia, a los 60 años inició su primera novela; sus letras transformaron su opresión en amor

La escritora parralense Velia Gutiérrez jamás se imaginó que a los 67 años sería la mujer orgullosa y realizada que es ahora. Con dos novelas cortas en su haber, una en proceso y muchos proyectos por delante, supera retos personales muy difíciles, pero no imposibles.

A los 60 años sacó su primera obra, “Garras del destino”, luego de trabajarla durante 5 años. Siendo la confidente de su vecina Lupita, fue naciendo la necesidad de armar un texto basado en su vida, en las anécdotas que le compartía; y al preguntarle si no habría problema en plasmarla en papel, Lupita le dijo que estaba bien, pero hasta que ella muriera.

“Escribir me ayudó a cortar el cordón umbilical que tenía con mi esposo. Ahora vivo una vida plena y con mucho amor”. –Velia Gutiérrez.

La lucha de Velia Gutiérrez por aceptar su don, como ella cariñosamente le llama, comenzó en ese momento. Su primer enemigo era la mentalidad que tenía su esposo, de quien dijo le dio una vida tranquila, a pesar de su carácter. Sin embargo, llegó el momento en que se dio cuenta de la atmósfera de codependencia y miedo en la cual estaba inmersa.

Al lograr la edición de “Garras del destino”, a escondidas y por el apoyo de una diputada, le regaló su primera edición a su esposo, tratando de mostrarle que ella podía ser más de lo que había mostrado hasta ese momento, pero él decidió tomarlo con indiferencia y rechazo.

De algún modo su esposo terminó leyendo la novela corta y experimentó un cambio de actitud y mentalidad. Orgulloso de ella, ahora es su más fiel seguidor y aún más amoroso compañero de vida, quien en la actualidad no sólo la acompaña a cada conferencia o presentación del libro, sino que hace posible que sus palabras tomen forma de libro para llegar a más personas.

El lograr ponerse los zapatos de escritora la tiene fascinada, realizada como mujer; con el conocimiento de que, si quiere hacer cualquier cosa, puede hacerlo, aun cuando en el pasado su propio género la hacía toparse duro contra los prejuicios.

Sus dos hijas, Anaís y Zulema, y su hijo Saúl, también viven de manera plena esta nueva convivencia de sus padres, y la felicidad que emana Velia Gutiérrez con esta renovada manera de ver la vida. Porque aceptarse diferente, ayudó a que su familia comprendiera el amor y la dedicación que pone en sus textos, sobre todo teniendo que lidiar con una enfermedad como el Parkinson.

Publicar una segunda novela corta, de nombre “María, ángel o demonio”, y escribiendo su tercera, “Manos de seda”, dice estar consciente de que su condición es sólo un reloj de arena inevitable, que no se detiene, pero eso no significa que lo haga ella, pues guarda en el tintero un par de historias más que revolotean incesantes en su mente.

Su enfermedad no es algo que pueda ocultar o de lo cual deba avergonzarse, no ahora al menos, que se acepta y se ama tal cual es. Sabe que irá olvidando poco a poco, por lo que ya no le da pena cuando se le traban las palabras en una charla o cuando se hace necesario preguntar el nombre de nueva cuenta. Pero sí crea en ella la urgencia de no perder el tiempo, porque no hay tiempo que perder.

Uno de sus más grandes sueños es que su legado, sus libros, los cuales son historias de gente común, puedan ayudar a las mujeres, como la ayudaron a ella. Porque en su experiencia, aunque las mujeres tenemos muchos valores y dones, en ocasiones no sabemos si quiera que existen, mucho menos utilizarlos, ya sea porque nosotras mismas nos ponemos trabas o porque hay terceras personas asfixiándolos.

Hazlo, no te quedes con las ganas: Velia Gutiérrez

La escritora parralense pidió a las mujeres de la tercera edad, sobre todo, que si tenían sueños, anhelos y dones no se queden con las ganas de explotarlo, porque la edad no es ningún impedimento. Y si lo que se desea hacer parece algo pequeño o sencillo, es igual de válido, ya sea llamar a esa persona con la cual no has hablado en algún tiempo, aprender algo nuevo o retomar una actividad que dejaste olvidada por años.

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