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Zángano: de una vida holgada a la expulsión de la colmena

Las abejas tienen fama de ser sumamente trabajadoras, desde que sale el sol y hasta que se oculta ellas están en constante movimiento para recolectar néctar, polen y resinas, para elaborar deliciosos y nutritivos elementos que las personas también disfrutamos. Pero en la colmena no todo es trabajo y esto lo demuestran el zángano.

Cuando niña, que mis mayores le dijeran “zángano” al novio o esposo de alguna de mis parientes era sinónimo de “flojo”, “poco útil” o “estorbo”. Así que, al cargarme de manera negativa con esta palabra en mi joven vida, me hizo pensar que el insecto era exactamente eso. Sin embargo, Raúl Chacón y Laura Quiñones, de Apiarios del Cielo, me hicieron ver que, a pesar de sus pocas tareas, y sus muchas limitaciones, la abeja zángano también es responsable de la continuidad de la vida dentro de la colmena.

El zángano es el macho de la colmena, y tanto la abeja reina como la obrera son hembras.

Para empezar, un zángano nacerá de un huevo sin fecundar, colocado por la abeja reina en una de las celdas, y cuidado por las nodrizas hasta su nacimiento. Al principio, a la larva se le dará jalea real, un multivitamínico natural, durante tres días, después de eso será alimentada con miel. Luego de 26 días en una celda de mayor tamaño que la de las obreras, el zángano nace al fin.

En tamaño, el zángano crece del mismo largo que la abeja reina, pero es más ancho, más peludo, sin aguijón y tiene los ojos más grandes. Es importante señalar que el zángano vive de un mes a un mes y medio, igual que las abejas obreras.

La abeja zángano, en su individualidad, tiene sus propias tareas muy específicas, y las más famosas son: comer, beber y fecundar a la reina. Él se alimenta de miel, polen y agua, y además se pasea por la colmena buscando a su reina. Pero también sale a dar vuelos ocasionales para localizar a alguna reina para fecundar, aunque siempre volverá cuando le llegue el hambre y quiera refugio.

Sin embargo, Raúl y Laura, quienes se dedican a la apicultura, comentaron que los zánganos tienen otra muy primordial función, la cual es mantener la temperatura de la colmena en unos muy agradables 36°C. En el momento en que ellos sienten un aumento de calor, entonces utilizarán su aleteo para hacer correr el aire dentro y estabilizar la temperatura.

Desgraciadamente, el zángano no puede tener una vida holgada todo el año en la colmena. Al llegar el tiempo de frío, por sobrevivencia, la población comenzará a bajar, la reina pondrá menos huevos y todos los 300 a 400 zánganos que viven en ella serán desalojados por las obreras, las cuales siempre están apegadas al deber.

Al estar sin techo y sin sirvientas que le lleven y sirvan alimentos, el zángano volará hasta que en pocos días muere.

No dejes de leer nuestro especial de abejas…

Hasta ahora te he presentado la vida de la abeja reina y del zángano, pero aún tenemos muchos temas más qué mostrar, de la mano de nuestras amistades de Apiarios del Cielo. No dejes de leernos.

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